Siempre que llegas a un país extranjero llama la atención las diferencias con tu país de origen; en la cultura, en las costumbres, en el clima, en las gentes…pero he descubierto que Estados Unidos es “el no va más”.Después de más de 10 horas de vuelo, llego al aeropuerto de Miami, cansada, con “jet lag” y con calor (la temperatura media de todo el viaje 30º¡¡) y me dirijo a la primera cola: La de la aduana. Después de casi una hora de espera llego a la ventanilla con el pasaporte y los papeles que nos habían dado en el avión. Huellas de la mano derecha, foto de frente, huellas de la mano izquierda, foto de perfil…que no sabía si me estaban haciendo un book o me iban a meter en la cárcel. Finalmente me sellan el pasaporte y me dejan pasar y después de 20 minutos de andar por el aeropuerto llego a las cintas para recoger las maletas…
… que no sale la mía,
… ay que verás que se ha perdido
…mecagoentoloquesemenea a ver que hago yo ahora…
..y de repente me da por mirar al suelo, al lado de la cinta y allí está mi maleta junto con 5 ó 6 más. Ni si quiera me pregunté como había llegado allí, solo sentí un alivio y agradecimiento enormes.
Otra aduana, y otra vez a enseñar el pasaporte y la maleta. Preguntas y más preguntas: que si traigo algo a los Estados Unidos que quiera declarar, algún alimento, dinero negro, alguna droga…Cuanto tiempo me voy a quedar, si vengo por placer o por negocios…y por fin me dejan pasar a su preciado y protegido país con un sello de “aceptada” en mi pasaporte.
Por fin me dirijo a por el coche de alquiler, otra cola claro, que yo pensaba, ¿Se habrán puesto todos de acuerdo para alquilar un coche? El Ford que yo había reservado no estaba disponible y el único que les quedaba era un Hammer 3 negro.
Dos horas después de haber aterrizado en tierras americanas, me monto en el coche para ir en busca del hotel…al principio estaba como un pulpo en un garaje por las carreteras, allí todo el mundo conduce como los locos: se cambian de carril sin poner el intermitente, adelantan por la derecha, se saltan semáforos, hablan por el móvil mientras beben un café a la vez que conducen…pero como mi madre dice, allí donde fueres haz lo que vieres ; tardé poco en mimetizarme con la conducción americana y parecía como si estuviera protagonizando una película de acción (lo que me ha traído serios problemas a la vuelta a España)
Paseo por la Pequeña Habana, mojitos y salsa cerraron la pr
Orlando es turismo, Outlet Malls y parques de atracciones temáticos.
Por cierto, en el aeropuerto de Miami para la vuelta a España no tuve ningún problema, ni aduanas, ni preguntas, ni fotos, ni huellas, ni ná de ná…



