
Me levanté por la mañana y me encontré su cuerpo bloqueando la entrada al baño, le pregunté que si le pasaba algo y me contestó que no.
Estaba sentada, desayunando y le pregunté si quería una de las tostadas que no me iba a terminar. Me mira con ojos extraviados y me dice: “Bueeno…”
Sus movimientos empezaron a ser cada vez más débiles, sus ojos estaban desprovistos de toda esperanza y se tocaba los ganglios a intervalos regulares…Entonces le pregunto:
Yo_ ¿Qué te duele? ¿La cabeza?
Él_ Sííí. No sé. Sííí
Yo_ ¿El estómago?
Él _ Creo que sí. Sííí
Yo_ ¿O es la garganta?
Él_ La garganta. Sííí, la garganta..
Así que, con el diagnostico inicial claro, le metí en la cama, y una vez estuvo bien arropadito llamé al médico para que viniera a casa…
Por supuesto que no tenía un pie en la otra vida, como parecía, sólo era un resfriado común que se cura con paracetamol , zumitos y un poco de descanso …